Los textos que se editan en este blog desvelan el fundamento histórico de diversas leyendas y relatos que pueden encontrarse en las fuentes clásicas grecorromanas. Como autor que investiga estas relaciones entre la mitología y la historia, he sido colaborador de la revista HISTORIA-16 entre los años 2001 y 2007 y he publicado, hasta el momento, los siguientes libros:
"La Guerra de Troya: más allá de la leyenda". Ed. Oberón (Grupo Anaya), 2005.
"La Guerre de Troie: au-delà de la légende" (trad. al francés). Ed. Ithaque, 2008.
"Los Hijos de Breogan: historia y leyenda de los pueblos célticos". Ed. Cultivalibros, 2012.

jueves, 8 de noviembre de 2012

LA LEYENDA DE CADMO

Uno de los relatos de la mitología clásica cuenta que la ciudad helénica de Tebas fue fundada por un héroe de origen fenicio llamado Cadmo, a quien se le atribuía la introducción en Grecia de la metalurgia y del alfabeto, entre otras invenciones. Su nombre es, ciertamente, de origen semítico y significa “antiguo” o “anterior”. En la cultura hebrea, el Adam Qadmon o Adán “primordial” era el arquetipo del ser humano. Se documenta además un dios llamado Kaadmu en fuentes babilonias, y en la Biblia (Génesis 15: 19) se menciona la tribu de los cadmoneos entre los primitivos pobladores de Canaán.

Karl O. Müller identificó al legendario Cadmo con Cadmilo, uno de los tres dioses que fueron venerados en la isla de Samotracia bajo la denominación común de Cabiros. Según el historiador griego Herodoto (II, 51) su culto había sido iniciado en Samotracia por los pelasgos, los primeros habitantes de esta isla. Los Cabiros o “grandes dioses” también estaban relacionados con la metalurgia, ya que eran considerados hijos de Hefesto, y su nombre era asimismo de origen oriental, derivado del término semítico kabbir que significa “grande” o “poderoso”. La esposa de Cadmo, llamada Harmonía, se presenta a su vez en el mito griego como una princesa de Samotracia; y los nombres Cadmo y Cabiro dejaron sus huellas, además, en algunos topónimos de Anatolia.

Ahora bien, en la zona de Tebas también fueron adorados los Cabiros, así como una Deméter Cabira que habría sido su progenitora. Así pues, la explicación de esta tradición podría encontrarse en la difusión de la metalurgia del bronce desde el Próximo Oriente hasta el mar Egeo. Tales conocimientos estarían asociados al culto a un dios Cadmo o Cadmilo de la metalurgia, que posteriormente sería venerado como hijo de Hefesto y Deméter. En una variante de este mito, la figura de Cadmo no era ya la de un dios, sino la de un héroe hijo del fenicio Agenor, cuyo nombre es, sin embargo, helénico. Puesto que la fortaleza tebana de la Edad de Bronce, conocida como el Kadmeion, debía de estar consagrada a Cadmo, el dios o patrón de la metalurgia, los tebanos fueron también conocidos como cadmeos y considerados, erróneamente, de origen fenicio. Hay que tener en cuenta, además, que el alfabeto adoptado por los griegos en el siglo VIII a C era una imitación de los caracteres fenicios, y por ello se atribuyó igualmente su introducción en Grecia al legendario Cadmo, mucho tiempo después de que hubiese sido construido el Kadmeion.

Por otra parte, la tradición mítica griega indica que la ciudad de Tebas, fundada por Cadmo, no fue poblada propiamente por fenicios, sino por unos hombres que surgieron de la propia tierra griega después de que Cadmo sembrase en ella los dientes de una serpiente consagrada a Ares. La leyenda de los hombres nacidos de la tierra se refería seguramente a los pelasgos, el pueblo más antiguo de Grecia, y por ello se consideraba que otros héroes de la mitología helénica, antepasados de los arcadios y de los atenienses, habían sido igualmente engendrados por la madre tierra. En el área de Tebas se han encontrado restos arqueológicos que datan del neolítico así como herramientas metálicas de principios de la Edad de Bronce. De acuerdo con algunos autores clásicos, los pueblos que ocuparon la región de Tebas fueron los ectenios, los hiantes, los aones y los beocios. Los dos primeros debían de ser pueblos autóctonos muy semejantes a los pelasgos, mientras que los otros dos serían pueblos helénicos de origen indoeuropeo, llegados a Grecia entre el III y el II milenio a C. La tradición indica que el primer rey de los ectenios fue el legendario Ogigo, cuyo nombre fue traducido por Focio como “antiguo” (la misma etimología que posee el nombre semítico de Cadmo), y a veces se consideraba que Ogigo era hijo de Cadmo y otras que era su padre, en lugar del fenicio Agenor.   

Además de la fundación de la acrópolis tebana o Kadmeion por Cadmo, existe otra leyenda que cuenta cómo la ciudad baja de Tebas, que rodeaba la fortaleza, fue fundada por dos hermanos llamados Anfión y Zeto, y se decía que este último tenía por esposa a Tebe, hija de Zeus, de cuyo nombre procedería el de Tebas. En una tablilla micénica de la Edad de Bronce la ciudad era denominada Teqa, una forma arcaica de este mismo nombre que demuestra su origen indoeuropeo, ya que presenta la habitual transformación del fonema /q/ en el fonema /b/ o /p/ que también se produjo en el término micénico iqo (caballo) para convertirse en el griego hippos. En cuanto a la Tebas de Egipto, esta ciudad fue denominada así por los griegos, ya que los antiguos egipcios la llamaban Wasit. Así y todo, podemos encontrar otra Tebe en la mitología griega que era hija del rey Épafo (o Apofis) de Egipto y epónima, por tanto, de la Tebas egipcia. 

En conclusión, los tebanos o cadmeos eran un pueblo griego de la Edad de Bronce, adoradores de un antiguo dios de origen oriental llamado Cadmo. Los tebanos no debían de tener, por tanto, una verdadera relación con los fenicios.


BIBLIOGRAFÍA

-Astour, M. C. “Hellenosemitica: An Ethnic and Cultural Study in West Semitic Impact on Mycenaean Greece”. Leiden, 1965.
-Deimiel, A. “Pantheon Babylonicum”. Roma, 1914.
-Edwards, R. B. “Kadmos the Phoenician: A Study in Greek Legends and the Mycenaean Age”. Amsterdam, 1979.
-Falcón Martínez, C., Fernández Galiano, E. y López Melero, R. “Diccionario de mitología clásica”. Madrid, 2004.
-Graves, R. “Los mitos griegos” (ed. rev.) Madrid, 1985.
-Müller, K. O., “Geschichte Hellenischer Stämme und Städte, vol. I: Orchomenos und die Minyer”, p. 108-113. Breslau, 1820.

     
Nota: El copyright del artículo “La leyenda de Cadmo” pertenece a Carlos J. Moreu. El permiso para volver a publicar esta obra en forma impresa o en Internet ha de estar garantizado por el autor.